La ecologista nigeriana Iroro Tanshi ha recibido el prestigioso Premio Ambiental Goldman, un reconocimiento mundial a sus esfuerzos para proteger al murciélago de cola corta y hoja redonda en peligro de extinción y los ecosistemas que habitan. Su éxito no radica sólo en el descubrimiento científico, sino en su capacidad para convertir una crisis ambiental local en un movimiento conservacionista impulsado por la comunidad.
Un descubrimiento en medio del humo
El catalizador de la campaña de Tanshi fue a la vez un avance científico y una casi catástrofe. Mientras trabajaba en el Santuario de Vida Silvestre de la Montaña Afi en el sureste de Nigeria, Tanshi identificó una población de murciélagos de cola corta y hoja redonda, una especie que no se había visto en la región durante casi 50 años.
Sin embargo, este descubrimiento se vio inmediatamente amenazado por incendios forestales inducidos por el hombre. Tanshi señaló que un incendio, probablemente iniciado por un granjero que intentaba limpiar la tierra, se prolongó durante tres semanas, sin que la lluvia o la intervención lo controlaran. Este evento puso de relieve una tensión crítica: las mismas actividades utilizadas para sostener los medios de vida locales estaban destruyendo los hábitats de especies raras.
Cerrando la brecha: ciencia versus superstición
En muchas partes de Nigeria, los murciélagos no son vistos como actores ecológicos vitales; en cambio, a menudo son estigmatizados y asociados con la brujería. Esta percepción cultural crea una barrera importante para la conservación, ya que proteger una especie “odiada” es algo difícil de vender para las comunidades locales.
Tanshi superó esto encontrando un “gancho” que alineaba las necesidades ecológicas con los intereses humanos. Se dio cuenta de que la lucha para salvar a los murciélagos estaba indisolublemente ligada a la lucha para prevenir incendios forestales que amenazan tanto la vida silvestre como las tierras de cultivo humanas. Al abordar el problema de los incendios forestales, se ganó la confianza de la comunidad.
Para cambiar aún más las perspectivas locales, su equipo ha implementado varias estrategias:
– Brigadas de Bomberos de la Comunidad: Prevenir activamente grandes incendios forestales en y alrededor del santuario de 24,700 acres.
– Educación dirigida: Uso de varias plataformas de medios para llegar a diferentes grupos demográficos, con un enfoque específico en educar a los niños para fomentar el cambio a largo plazo.
– Demostración de valor económico: Explicar los beneficios “ocultos” de los murciélagos, como su papel en la polinización de plantas y la dispersión de semillas de árboles utilizados en la producción de manteca de karité, un producto valioso en los mercados cosméticos locales y globales.
El impacto global de la acción local
El trabajo de Tanshi demuestra un principio vital en la conservación moderna: la salud ecológica está ligada a la estabilidad económica. Al demostrar que los murciélagos son esenciales para la supervivencia de cultivos y árboles que proporcionan ingresos, los transformó de presagios temidos a activos ecológicos reconocidos.
Entre 2022 y mayo de 2025, sus iniciativas lideradas por la comunidad impidieron con éxito que grandes incendios forestales devastaran el Santuario de Vida Silvestre de la Montaña Afi, lo que demuestra que la participación local suele ser más eficaz que la regulación vertical.
“La verdadera cuestión es: ‘¿Cómo convencer a la gente de que proteja el hábitat?’ En nuestro caso, fue porque el problema de los incendios forestales también era un problema comunitario: ese fue el gancho”.
Conclusión
Al vincular la supervivencia de una especie en peligro de extinción con la protección de los medios de vida locales, Iroro Tanshi ha creado un modelo sostenible para la conservación que supera estigmas culturales profundamente arraigados. Su trabajo demuestra que la protección ambiental tiene más éxito cuando resuelve problemas del mundo real para las personas que viven en primera línea.































