Consumir más fibra y una variedad más amplia de alimentos de origen vegetal puede mejorar la calidad del sueño, según el estudio más completo hasta la fecha sobre la relación entre la dieta y el sueño. Investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel analizaron datos de más de 3500 adultos y encontraron correlaciones significativas entre los hábitos alimentarios y las etapas del sueño medidas con sensores aprobados por la FDA.
La conexión entre la fibra y el sueño
El estudio reveló que los participantes que comieron más del promedio de 21 gramos de fibra por día (aproximadamente 2,5 tazas de guisantes) pasaron 3,4 % más tiempo en un sueño profundo y reparador (N3) y 2,3 % menos tiempo en fases de sueño más ligero. Este cambio hacia un sueño más profundo se considera beneficioso para la salud del cerebro y del cuerpo.
¿Por qué es importante la fibra? Las investigaciones actuales sugieren que las bacterias intestinales fermentan la fibra y la convierten en ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, que reducen la inflamación e influyen en el eje intestino-cerebro. Esta interacción puede promover un sueño más profundo al indicarle al sistema nervioso que se calme. Además, una mayor ingesta de fibra se relacionó con una frecuencia cardíaca ligeramente más baja durante el sueño, un indicador de un descanso más profundo y una reducción de la tensión cardiovascular a largo plazo.
Variedad de plantas e inicio del sueño
Más allá de la fibra, el estudio también encontró que aquellos que consumían más de cinco tipos de alimentos de origen vegetal diariamente se dormían más rápido y tenían frecuencia cardíaca más baja durante el sueño. Esto sugiere que una gama más amplia de nutrientes, incluidas vitaminas, minerales y polifenoles, puede ayudar a reducir la inflamación y poner el sistema nervioso en un modo de “descanso y digestión”.
Limitaciones e investigaciones futuras
Si bien el estudio controló factores como la edad, el sexo, la cafeína y la dieta del día anterior, se necesita más investigación. Idealmente, los ensayos futuros deberían asignar aleatoriamente a los participantes a diferentes dietas para confirmar estos hallazgos en entornos controlados como clínicas del sueño.
El resultado final: Aumentar el consumo de fibra y diversificar los alimentos de origen vegetal en su dieta podría ser una estrategia simple y de bajo riesgo para mejorar la calidad del sueño y la salud en general.
































