La primera luna llena del año, conocida como “Luna del Lobo”, apareció dramáticamente sobre el horizonte de París el 3 de enero, capturada en una impresionante fotografía de Martin Giraud. La imagen muestra la luna saliendo detrás de la icónica Torre Eiffel y la Basílica del Sacré-Cœur, una toma compuesta que resalta tanto el evento celestial como los lugares famosos de la ciudad.
Un momento perfectamente alineado
Giraud planificó la toma meticulosamente, utilizando una aplicación de planificación del cielo para identificar la alineación de la luna llena con las estructuras parisinas. El momento fue crucial: la luna también estaba cerca del perigeo, su mayor aproximación a la Tierra en su órbita, lo que la convertía en una “superluna” que parecía hasta un 14% más grande de lo habitual. El fotógrafo buscó deliberadamente una noche despejada, lo que París consiguió a pesar de las bajas temperaturas y las nevadas anteriores.
Capturando la toma
La fotografía se creó a partir de varios fotogramas utilizando una cámara Canon 6D y un teleobjetivo de 500 mm. La Torre Eiffel (a 6,3 km / 3,9 millas de distancia) y la Basílica del Sacré-Cœur (a 11,1 km / 6,8 millas de distancia) se incluyeron para enfatizar la escala de la luna.
El tono amarillo anaranjado de la luna es el resultado de la dispersión de Rayleigh, un efecto atmosférico que desvía la luz, creando un color vivo cuando la luna rompe el horizonte. Las manchas oscuras visibles en la superficie de la luna son mares lunares: antiguas llanuras de lava formadas hace miles de millones de años a partir de la actividad volcánica.
La tradición de la “luna del lobo”
El nombre “Wolf Moon” proviene del folclore y hace referencia a los sonidos de las manadas de lobos invernales aullando durante los tiempos de escasez. Superlunas como ésta no sólo son visualmente impresionantes, sino que también son un recordatorio de los sutiles pero poderosos efectos gravitacionales que nuestro vecino celestial más cercano tiene en la Tierra.
Esta imagen es más que una simple escena hermosa; muestra cómo una planificación cuidadosa, el equipo adecuado y cielos despejados pueden producir resultados espectaculares en astrofotografía.






























