La Corte Suprema redefine el discurso médico y cuestiona la regulación de la terapia

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La Corte Suprema redefine el discurso médico y cuestiona la regulación de la terapia

La Corte Suprema de Estados Unidos emitió un fallo histórico en Chiles v. Salazar, alterando significativamente la comprensión legal del discurso médico. La decisión 8-1 afirma que la psicoterapia, incluidas prácticas controvertidas como la “terapia de conversión”, es principalmente expresión protegida por la Primera Enmienda, no conducta médica sujeta a regulación estatal. Este cambio podría tener consecuencias de gran alcance en la forma en que se rige la atención médica brindada a través del discurso, planteando interrogantes sobre la seguridad del paciente, los estándares profesionales y la autoridad de los estados para regular las prácticas nocivas.

El núcleo del fallo

Durante décadas, los tribunales trataron el discurso dentro de la atención médica como una conducta, permitiendo a los estados regularla como cualquier otra práctica médica. La mayoría de la Corte ahora sostiene que la psicoterapia es fundamentalmente discurso, lo que hace que las restricciones a los mensajes de un terapeuta sean potencialmente inconstitucionales. El caso se originó a partir de una ley de Colorado que prohíbe la “terapia de conversión” (una práctica desacreditada que intenta cambiar la orientación sexual o la identidad de género) para menores.

La decisión del Tribunal no elimina de inmediato todas las prohibiciones sobre la terapia de conversión, pero eleva el estándar legal para hacerlas cumplir. La ley de Colorado ahora será revisada bajo “escrutinio estricto”, el nivel más alto de revisión judicial, lo que hace que su supervivencia sea poco probable. Esto también abre la puerta a impugnaciones legales contra leyes similares en los 23 estados y D.C. que actualmente prohíben la práctica.

Por qué esto es importante: un impacto más amplio

Esta sentencia no se refiere sólo a la terapia de conversión. Establece un precedente que podría desafiar la supervisión estatal de cualquier práctica médica que dependa en gran medida del habla. La decisión del Tribunal desdibuja la línea entre conducta médica y expresión protegida, creando incertidumbre sobre qué otras terapias o tratamientos podrían ahora estar protegidos de la regulación.

“Esto quita la capacidad de un Estado para identificar [y regular] una forma de terapia como dañina e ineficaz”. – Jennifer Bard, profesora de derecho sanitario en la Universidad de Cincinnati

Este cambio genera preocupación de que la atención basada en evidencia pueda verse socavada. Si los estados luchan por hacer cumplir los estándares para las terapias basadas en el habla, los pacientes pueden verse expuestos a tratamientos que carecen de credibilidad científica, lo que podría erosionar la confianza en la profesión médica. El fallo también complica la capacidad de responsabilizar a los terapeutas por los daños causados ​​por prácticas ineficaces o peligrosas.

La disensión y las posibles consecuencias

La opinión disidente del juez Ketanji Brown Jackson criticó duramente a la mayoría y advirtió que el fallo crea una “pendiente resbaladiza”. Sostuvo que la Corte está desmantelando una larga tradición de regulación estatal de la atención médica, lo que potencialmente deja a los pacientes vulnerables.

La decisión se hace eco de fallos recientes de la Corte Suprema sobre el aborto (Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization ) y la atención médica que afirma el género (United States v. Skrmetti ), lo que señala un patrón de intervención judicial en la política médica. Los expertos sugieren que esta tendencia refleja un esfuerzo más amplio para empoderar a los estados para que dicten las prácticas de atención médica, independientemente del consenso médico.

Conclusión

El fallo de la Corte Suprema en Chiles v. Salazar representa un cambio fundamental en cómo se entiende legalmente el discurso médico. Si bien el impacto inmediato es la prohibición de las terapias de conversión, la decisión sienta un precedente que podría remodelar la regulación estatal de la atención médica, generando preocupaciones sobre la seguridad del paciente y la erosión de la práctica basada en evidencia. El panorama legal ahora es incierto y es probable que se produzcan más litigios a medida que los estados lidian con las implicaciones de este fallo histórico.