Besar no es sólo un gesto romántico; es un intercambio microbiano complejo que puede afectar profundamente la forma en que nos enamoramos. Una nueva investigación sugiere que el intercambio de saliva (y las decenas de millones de microbios que contiene) podría desempeñar un papel más importante en el afecto y la intimidad de lo que se pensaba anteriormente.
El intercambio microbiano de la intimidad
El microbiólogo Remco Kort de VU Amsterdam propone que el intercambio de bacterias orales durante los besos profundos no es sólo un efecto secundario de la intimidad, sino un potencial impulsor de la misma. La boca humana es la segunda comunidad bacteriana más diversa del cuerpo, y compartir microbios puede tener efectos inesperados en nuestra salud, nuestras hormonas e incluso nuestros sentimientos de amor.
Cómo besar cambia tu biología
Cuando los humanos se besan, no solo comparten afecto; se están inoculando mutuamente con microbios orales. Esto no es simplemente una peculiaridad biológica; podría ser una forma de “vacunación oral”, que ofrece sorprendentes beneficios para la salud. La transferencia de bacterias puede alterar el microbioma intestinal, influir en los niveles hormonales e incluso afectar la función cerebral. Con el tiempo, las parejas que se besan con frecuencia desarrollan comunidades bacterianas orales cada vez más similares.
El circuito de retroalimentación del amor y la salud
La investigación de Kort sugiere que esta similitud microbiana crea un circuito de retroalimentación positiva: el amor y el afecto mejoran la salud, mientras que la buena salud refuerza la intimidad. El intercambio de saliva también introduce hormonas como el cortisol y la adrenalina, lo que potencialmente afecta el estado fisiológico de la pareja. Además, las bacterias bucales pueden incluso responder a mensajeros neuronales como la oxitocina, la dopamina y las endorfinas, amplificando la sensación de placer durante los besos.
Raíces evolutivas y beneficios inmunológicos
Los besos apasionados también pueden tener ventajas evolutivas. Compartir microbios podría ayudar a los socios a desarrollar inmunidad contra los patógenos de cada uno, ofreciendo una forma de resistencia natural a las enfermedades. Sin embargo, este intercambio también conlleva el riesgo de propagar enfermedades, por lo que los besos con la boca abierta generalmente están reservados para parejas de confianza.
Lo que esto significa para el futuro
Si bien estas ideas siguen siendo hipotéticas, Kort ha propuesto estudios para probar estas teorías. El siguiente paso puede implicar que las parejas se sometan voluntariamente a un análisis detallado de su saliva y descubran cuán entrelazada se ha vuelto su biología.
La ciencia de los besos revela una capa oculta de complejidad biológica debajo de la superficie del romance. Compartir saliva puede ser un acto mucho más poderoso de lo que jamás hayamos imaginado, ya que vincula el afecto, la salud e incluso los propios sentimientos de amor a través del mundo invisible de los microbios.
