Datos recientes de la nave espacial Juno de la NASA revelan que Europa, la luna helada de Júpiter, probablemente tenga una capa de hielo mucho más gruesa de lo que se pensaba anteriormente: hasta 29 kilómetros (18 millas). Esto plantea un gran desafío para la búsqueda de vida extraterrestre, ya que limita severamente el intercambio de nutrientes entre la superficie y el subsuelo del océano.
Por qué esto es importante
Europa es considerada uno de los lugares más prometedores para buscar vida más allá de la Tierra debido a su vasto océano líquido debajo del hielo. Los científicos han teorizado durante mucho tiempo que las grietas e imperfecciones en el hielo podrían permitir que las sustancias químicas se muevan entre el océano y la superficie, lo que potencialmente sustentaría la vida. Sin embargo, los nuevos datos sugieren que estas imperfecciones son superficiales y pequeñas, no suficientes para facilitar una transferencia significativa de nutrientes.
Los hallazgos de Juno
La misión Juno, que comenzó a orbitar Júpiter en 2016, utilizó un radiómetro de microondas durante un sobrevuelo cercano a Europa en septiembre de 2022. Este instrumento midió la temperatura del hielo a varias profundidades, revelando que el espesor más probable ronda los 29 kilómetros, aunque podría oscilar entre 19 y 39 kilómetros. Lo más importante es que las grietas y los poros detectados sólo se extienden a cientos de metros de profundidad y tienen solo unos pocos centímetros de radio.
“Significa que las imperfecciones que vemos con el radiómetro de microondas no son lo suficientemente profundas ni lo suficientemente grandes como para transportar gran parte de cualquier cosa entre el océano y la superficie”, dice Steven Levin del Instituto de Tecnología de California, quien dirigió el estudio.
Implicaciones para futuras misiones
El espeso hielo no necesariamente descarta la vida en Europa, pero dificulta su estudio. El desafío ahora es que el océano puede estar en gran medida aislado, dependiendo únicamente de su composición química inicial. Este aislamiento podría ayudar a que cualquier vida existente persista durante períodos prolongados, pero también limita el potencial de nuevas fuentes de energía o materiales.
La misión Europa Clipper de la NASA, que se lanzará en 2024 y llegará a Júpiter en 2030, intentará recopilar datos más definitivos sobre la estructura del hielo de Europa. La misión deberá determinar si existen otros mecanismos aún no descubiertos para el transporte de nutrientes entre el océano y la superficie.
En conclusión, el descubrimiento de una capa de hielo más gruesa e impermeable en Europa complica la búsqueda de vida, pero no elimina la posibilidad. Las misiones futuras serán cruciales para comprender el alcance total de esta barrera helada y si realmente aísla el océano subterráneo de la luna.
































