La NASA ha pospuesto el lanzamiento de la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre baja en más de medio siglo, al menos hasta marzo. El retraso se produce tras intentos fallidos de completar una prueba crítica de “ensayo general húmedo” en el Centro Espacial Kennedy, lo que pone de relieve los desafíos actuales con el combustible de hidrógeno volátil del cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS).
Problemas recurrentes de fugas de hidrógeno
El ensayo, que implica llenar el cohete SLS con millones de libras de hidrógeno líquido superenfriado y oxígeno líquido, fue abortado el sábado después de que se detectara una fuga de hidrógeno en el punto de conexión entre el cohete y la plataforma de lanzamiento. Esto refleja problemas similares que anteriormente retrasaron la misión Artemis I no tripulada en 2022.
La extrema volatilidad del hidrógeno hace que sea notoriamente difícil de contener, incluso en sistemas avanzados de grado espacial. La diminuta estructura molecular del hidrógeno le permite filtrarse a través de espacios microscópicos, creando riesgos de fugas persistentes. Los ingenieros intentaron solucionar el problema permitiendo que los sellos se calentaran y volvieran a sellarse, pero el problema persistió.
Implicaciones para futuras misiones
El cohete SLS, un componente clave del programa Artemis, incorpora hardware reutilizado del programa retirado del Transbordador Espacial. Esta dependencia de componentes heredados puede contribuir a estos problemas recurrentes. La misión Artemis II es crucial para las ambiciones lunares a largo plazo de la NASA, que incluyen establecer una presencia humana sostenible en la Luna y prepararse para futuras misiones a Marte.
El último revés pone de relieve las complejidades de la exploración del espacio profundo y la necesidad constante de realizar pruebas rigurosas y perfeccionar los sistemas de lanzamiento. La NASA ahora se centrará en analizar los datos de la fuga e implementar medidas correctivas antes de intentar otro ensayo de cuenta regresiva.
La ejecución exitosa del programa Artemis depende de resolver estos desafíos de fugas de hidrógeno, garantizando la seguridad y confiabilidad de las misiones tripuladas a la Luna y más allá.
































