Los astrónomos han documentado un cambio dramático en el comportamiento de WOH G64, una estrella supergigante roja excepcionalmente grande y luminosa ubicada en la galaxia de la Gran Nube de Magallanes. Durante tres décadas de observación, la estrella ha experimentado una rápida transición, volviéndose más caliente y desprendiendo material, un fenómeno que desafía la comprensión actual de cómo evolucionan las estrellas masivas.
El ciclo de vida de las supergigantes rojas
Las supergigantes rojas son estrellas masivas, al menos ocho veces el tamaño de nuestro Sol, con una esperanza de vida relativamente corta (entre 1 y 10 millones de años). Estas estrellas están destinadas a acabar con sus vidas en espectaculares explosiones de supernovas o, en algunos casos, colapsar directamente en agujeros negros. Sin embargo, las etapas finales de las supergigantes rojas más extremas siguen siendo poco conocidas. La pura luminosidad y tamaño de estrellas como WOH G64 las hacen raras y difíciles de estudiar, dejando preguntas clave sin respuesta sobre su destino final.
WOH G64: Una estrella en constante cambio
Descubierta por primera vez en la década de 1980, WOH G64 ha sido reconocida durante mucho tiempo como una de las supergigantes rojas más grandes y brillantes de su galaxia, a aproximadamente 160.000 años luz de la Tierra. Análisis recientes de mediciones de brillo que datan de 1992, combinados con nuevos datos espectrales, revelan un patrón sorprendente. La estrella comenzó a atenuarse en 2011, luego inesperadamente se iluminó y se calentó más de 1.000 grados Celsius entre 2013 y 2014. En 2025, se había desvanecido nuevamente, acompañado de cambios notables en su composición atmosférica.
Dos posibles explicaciones
Los cambios observados sugieren dos escenarios principales. Primero, WOH G64 puede ser parte de un sistema estelar binario. Las interacciones con una estrella compañera podrían desencadenar la expulsión de capas externas, provocando que la supergigante pase a una fase hipergigante amarilla, más rara. Alternativamente, la estrella pudo haber experimentado una erupción masiva de material que enmascaró su verdadera naturaleza hipergigante amarilla durante décadas antes de revelarse en 2014.
“Los hallazgos plantean la cuestión de si las supergigantes rojas extremas, como la G64 de la OMS, existen porque son binarias que interactúan y, por lo tanto, no alcanzarían estos estados extremos si fueran estrellas individuales”.
Este descubrimiento pone de relieve un debate fundamental en astrofísica: ¿las supergigantes rojas más luminosas existen sólo porque forman parte de sistemas binarios? Si es así, sugiere que es posible que las estrellas únicas y aisladas nunca alcancen estados tan extremos. El destino final de WOH G64 (si explotará como supernova, colapsará en un agujero negro o se fusionará con su compañera) aún está por verse.
El estudio, publicado en Nature Astronomy, proporciona nuevos conocimientos críticos sobre la vida volátil de las estrellas masivas y subraya la necesidad de una observación continua para perfeccionar nuestra comprensión de la evolución estelar.





























