Una investigación innovadora sugiere que la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) podría convertirse en un tratamiento viable para el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) en los próximos años. Dos ensayos clínicos fundamentales, que se espera que arrojen resultados en 2026, están evaluando la eficacia del fármaco para reducir los síntomas de ansiedad, lo que podría conducir a la aprobación de la FDA ya en 2027.
El desafío de la ansiedad no tratada
El trastorno de ansiedad generalizada afecta a millones y provoca una preocupación persistente y excesiva sobre diversos aspectos de la vida. Los tratamientos actuales (antidepresivos y psicoterapia) fallan aproximadamente la mitad de las veces, lo que deja a muchos pacientes con opciones limitadas. Esta brecha en la atención eficaz es la razón por la que los investigadores están explorando urgentemente enfoques alternativos, incluida la medicina psicodélica.
¿Por qué LSD? La ciencia detrás del avance
El LSD está siendo investigado por su capacidad única para inducir experiencias emocionales profundas. Los estudios muestran que el LSD puede mejorar la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reconfigurarse y formar nuevos patrones cognitivos. Un ensayo histórico realizado en 2025 demostró que una única dosis alta de LSD proporcionaba un alivio significativo de la ansiedad durante al menos tres meses. Este éxito inicial ha allanado el camino para ensayos más amplios en etapas posteriores.
Ensayos actuales: dosificación y diseño
La investigación en curso involucra a aproximadamente 400 participantes con ansiedad de moderada a severa. El estudio está diseñado con tres grupos:
- Grupo 1: Recibe una dosis de 100 microgramos de LSD.
- Grupo 2: Recibe un placebo.
- Grupo 3: Recibe una dosis de 50 microgramos de LSD.
Los participantes serán monitoreados durante hasta tres meses después de la dosificación. Una fase secundaria ofrecerá LSD a todos los participantes cada vez que aumenten los niveles de ansiedad, evaluando la efectividad a largo plazo. La inclusión del grupo de 50 microgramos es crucial: ayuda a controlar el efecto placebo, ya que los participantes pueden experimentar algunos efectos que alteran la mente, pero no necesariamente sabrán si recibieron la dosis completa para reducir la ansiedad.
Aprobación Normativa y Accesibilidad
Si los ensayos arrojan resultados positivos, la FDA podría aprobar el LSD para el tratamiento de la ansiedad para 2027. Los expertos estiman que una diferencia de 3 a 5 puntos en las escalas de ansiedad estándar entre los grupos de LSD y placebo sería suficiente para obtener la aprobación. La prueba de 2025 ya mostró una diferencia de aproximadamente 5 puntos, lo que hace que los próximos resultados sean prometedores.
Sin embargo, incluso con aprobación, el acceso generalizado puede llevar años. El tratamiento con LSD requiere una administración supervisada en un entorno clínico, ya que los pacientes pasan por experiencias psicodélicas que necesitan seguimiento para detectar posibles efectos secundarios. Este obstáculo logístico significa que el LSD probablemente seguirá siendo un tratamiento de segunda o tercera línea para la ansiedad después de que las terapias convencionales hayan fracasado.
A pesar de estos desafíos, el potencial de un tratamiento nuevo y eficaz para la ansiedad es significativo. Si el LSD demuestra ser seguro y confiable, podría revolucionar la atención de salud mental para millones de personas que padecen esta afección debilitante.






























