Cometa 41P: ¿Un misterio del sistema solar resuelto?

10

Un cometa ha desafiado las expectativas al invertir su giro después de un encuentro cercano con el Sol, desafiando nuestra comprensión de estos cuerpos celestes helados. El cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák exhibió un cambio sin precedentes en la velocidad de rotación, desacelerando hasta detenerse por completo antes de girar en la dirección opuesta. El fenómeno no es del todo nuevo (los giros de los cometas cambian cerca del Sol), pero la velocidad de esta inversión ha desconcertado a los astrónomos.

La desaceleración récord

Las observaciones anteriores de cometas que desaceleraron su giro llevaron meses; 103P/Hartley 2, por ejemplo, tardó 90 días en modificar su rotación de 17 a 19 horas. El cometa 41P, sin embargo, experimentó un cambio más de diez veces mayor en sólo 60 días. En marzo de 2017, rotaba una vez cada 20 horas. En mayo, ese período se había extendido a 53 horas, y en diciembre, estaba girando a 14,4 horas, evidencia de una reversión completa alrededor de junio.

Cómo giran los cometas: una cuestión de hielo y gas

La clave está en el proceso de sublimación: cuando los cometas se acercan al Sol, su hielo se convierte directamente en gas, creando chorros que empujan contra el núcleo. Estos chorros imparten torque al cometa, alterando su giro. Los cometas más pequeños, como el 41P (de aproximadamente un kilómetro de ancho), son particularmente susceptibles a este efecto debido al calentamiento desigual o a la distribución desigual del hielo.

La rápida reversión no es un misterio en teoría. Es una consecuencia natural de los chorros de gas que actúan sobre un núcleo pequeño. Sin embargo, el hecho de que esta inversión de giro nunca antes se haya visto exige atención.

La dirección perdida

Las mediciones actuales pueden determinar la velocidad de giro del cometa pero no su dirección. El astrónomo David Jewitt concluyó que el giro se invirtió trazando curvas de luz y comparándolas con estimaciones de tamaño de los datos del Telescopio Espacial Hubble.

Destino futuro: ¿escisión o supervivencia?

Si el 41P continúa girando a este ritmo, podría desintegrarse en cuestión de décadas. La próxima oportunidad para monitorear su giro será su perihelio de 2028 (máximo acercamiento al Sol).

Es probable que este cometa sea un remanente de un cuerpo mucho más grande, erosionado lentamente por el calor del Sol durante miles de millones de años. Estos hallazgos nos recuerdan que los cometas, reliquias frágiles del Sistema Solar temprano, todavía existen a pesar de estar sujetos a condiciones extremas.