Olas colosales en Nazaré: columnas submarinas visibles desde el espacio

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La costa portuguesa cerca de Nazaré ha demostrado una vez más su estatus legendario como punto caliente de “olas grandes”, con imágenes satelitales recientes que capturan el inmenso poder de las olas que alcanzan hasta 80 pies (24 metros) de altura. Estas olas no son sólo un espectáculo para los surfistas; desencadenan enormes columnas de sedimentos submarinos que se extienden hasta 10 kilómetros (6 millas) de la costa, visibles incluso desde el espacio.

La anatomía de una ola monstruosa

Las olas excepcionales de Nazaré no son una casualidad. La región se encuentra sobre el Cañón de Nazaré, el cañón submarino más grande de Europa, que se extiende 130 millas (210 kilómetros) y se hunde casi 3 millas (4,8 kilómetros) en el Atlántico. Esta característica geológica submarina acelera el flujo de agua, creando olas en la profundidad que luego se enfocan hacia la costa. Cuando estas olas chocan con las olas del noroeste, se amplifican dramáticamente, dando como resultado las imponentes crestas por las que se conoce a Nazaré.

Las condiciones a menudo se ven amplificadas por los vientos marinos. En este caso, las olas fueron alimentadas parcialmente por los restos del huracán Epsilon, según el Observatorio de la Tierra de la NASA. Esta combinación de factores explica por qué siete de las 10 olas más grandes jamás surfeadas se produjeron en Nazaré.

Un nuevo récord, pero no reconocido oficialmente

El mismo día en que se capturó la imagen satelital, el surfista local António Laureano montó una ola estimada de 30,9 metros (101,4 pies), estableciendo potencialmente un nuevo récord mundial. Sin embargo, la World Surf League (WSL) no ha reconocido oficialmente esta altura, ya que ningún representante de la WSL estuvo presente para verificar la medición. En cambio, los oceanógrafos de la Universidad de Lisboa analizaron imágenes de vídeo proporcionadas por Laureano, confirmando el extraordinario tamaño de la ola. El récord actual de la WSL es de 28,6 metros (93,7 pies), establecido por Sebastian Steudtner en Nazaré el pasado mes de febrero.

El lado oscuro de las olas gigantes

Las poderosas olas de Nazaré conllevan un peligro inherente. Mientras los surfistas persiguen a estos gigantes, las mismas fuerzas que los crean pueden amenazar a los bañistas desprevenidos. En 2012, una ola rebelde mató trágicamente a una niña de cinco años y a su abuelo mientras caminaban por la costa, lo que pone de relieve la naturaleza impredecible de estos fenómenos extremos.

El fenómeno es altamente estacional y alcanza su punto máximo entre noviembre y febrero antes de disminuir en los meses más cálidos. Incluso entonces, el riesgo persiste. Las columnas de sedimento levantadas por las olas rompientes no sólo son visibles desde el espacio, sino también un recordatorio de la energía cruda liberada por estas fuerzas naturales.

La combinación de características geológicas, patrones climáticos y el puro poder del océano hacen de Nazaré un lugar único y peligroso, un lugar donde la furia del océano está en plena manifestación.