China busca dominio espacial con presentación masiva de satélites

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China busca dominio espacial con presentación masiva de satélites

China ha propuesto poner en órbita una cantidad sin precedentes de 200.000 satélites, una medida que plantea dudas sobre sus verdaderas intenciones y pone de relieve la creciente competencia por el dominio espacial. Si bien la magnitud del plan parece ambiciosa –incluso improbable–, subraya una estrategia más amplia para asegurar el espacio orbital y potencialmente remodelar el futuro de las comunicaciones globales.

La escala de la propuesta

El 29 de diciembre, el Instituto Chino de Utilización del Espectro Radioeléctrico e Innovación Tecnológica presentó propuestas ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para dos constelaciones masivas: CTC-1 y CTC-2. En conjunto, desplegarían 193.428 satélites en 3.660 órbitas. A modo de contexto, actualmente hay alrededor de 14.300 satélites activos en órbita, de los cuales Starlink de SpaceX representa aproximadamente 9.400. La propia SpaceX ha solicitado 42.000 satélites.

Esta disparidad sugiere que la medida de China podría no tener que ver con el despliegue inmediato, sino más bien con reclamar bienes raíces orbitales antes de que otros lo hagan. La UIT opera por orden de llegada; presentar una propuesta otorga acceso prioritario, lo que obliga a otros operadores a demostrar no interferencia.

Implicaciones estratégicas: un “acaparamiento de tierras” en órbita

Analistas como Victoria Samson de la Secure World Foundation sugieren que la aplicación podría ser una “apropiación de tierras” preventiva. Según las normas de la UIT, China debe lanzar al menos un satélite en un plazo de siete años, y siete años más para completar el despliegue completo. Esto les da un reclamo garantizado, incluso si la implementación total se retrasa o modifica.

La amplitud de la presentación, que abarca numerosas órbitas, proporciona flexibilidad. Tim Farrar, consultor de comunicaciones por satélite, señala que el riesgo es mínimo; la penalización por no desplegarse completamente es insignificante. China se asegura el derecho a operar en estos espacios independientemente, lo que limita las opciones futuras de los competidores.

El desafío de la implementación

Incluso si China pretende proceder con toda la constelación, los obstáculos logísticos son inmensos. El país lanzó 92 cohetes en 2023, un récord nacional, pero necesitaría realizar más de 500 lanzamientos por semana para desplegar 200.000 satélites en siete años. Este ritmo no es realista dadas las capacidades actuales.

Intentos anteriores de maniobras similares, como la solicitud de 327.000 satélites por parte de Ruanda en 2021, no han logrado materializarse en constelaciones operativas. No han tenido un impacto significativo en las operaciones existentes como Starlink.

El panorama general: el espacio como campo de batalla estratégico

La medida de China es parte de una tendencia más amplia: la militarización del espacio orbital. La carrera por construir megaconstelaciones está impulsada por el potencial de acceso global a Internet, pero también por el control estratégico del flujo de información. SpaceX domina actualmente este campo y naciones como China y Amazon (con el Proyecto Kuiper) están luchando por ponerse al día.

Hace quince años, una constelación de 1.000 satélites habría sido impensable; hoy, Starlink opera con más de 9.000. Hay mucho en juego. Quien controle la infraestructura satelital del mundo tiene una influencia significativa sobre las comunicaciones, la vigilancia y, potencialmente, incluso la gobernanza global.

La presentación de China es una señal clara de que el espacio ya no es simplemente una frontera científica sino un dominio crítico de competencia estratégica.