Grandes tiburones blancos expulsados de su hábitat por depredadores de orcas

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El superdepredador del océano, el gran tiburón blanco, está siendo desplazado sistemáticamente de sus zonas de caza por un depredador altamente eficiente y objetivo: las orcas. Durante años, la misteriosa desaparición de los grandes tiburones blancos de la costa sudafricana desconcertó a los científicos. La suposición inicial de interferencia humana (sobrepesca u otras actividades disruptivas) resultó incorrecta. La verdadera causa, confirmada por estudios detallados, es un par de orcas, apodadas “Babor” y “Estribor”, que cazan y matan activamente tiburones blancos por sus hígados ricos en nutrientes.

La amenaza de las orcas: emerge un nuevo depredador superior

Desde 2017, los investigadores han documentado un cambio sin precedentes en el comportamiento de los tiburones blancos. Estos tiburones, que alguna vez abundaron en áreas como Gansbaai, Sudáfrica (conocida como la “gran capital mundial del tiburón blanco”), ahora evitan constantemente las aguas frecuentadas por Babor y Estribor. El método de caza de las orcas es brutal y eficaz: matan a los tiburones, a menudo extrayéndoles el hígado y, a veces, incluso el corazón. Múltiples cadáveres han llegado a la costa sin estos órganos, lo que confirma los ataques.

El impacto de la pareja se extiende más allá de los tiburones blancos; También han diezmado las poblaciones de tiburones de siete branquias, matando al menos a 17 en un solo día. Esta depredación agresiva ha obligado a los tiburones blancos a ausentarse prolongadamente de sus zonas de alimentación tradicionales, un hecho nunca antes visto a esta escala.

Alteración del ecosistema: un efecto en cascada

La ausencia de tiburones blancos no es sólo un problema de tiburones. La eliminación de un depredador superior desencadena un efecto dominó en todo el ecosistema marino. Los tiburones cobrizos, típicamente presa de los tiburones blancos, ahora se están moviendo hacia el nicho desocupado, convirtiéndose en objetivos para los propios babor y estribor. Esta alteración se extiende a otras especies, incluidos los lobos marinos del Cabo y los pingüinos africanos, cuyas poblaciones podrían verse afectadas negativamente por la dinámica alterada de depredador-presa.

“Aunque esto es una hipótesis por ahora, la presión que un ecosistema puede soportar es limitada, y los impactos de las orcas que eliminan tiburones probablemente sean de gran alcance”. — Alison Towner, bióloga marina, Dyer Island Conservation Trust.

Es particularmente digno de mención el hecho de que las orcas se dirijan a los hígados de tiburón. Estos órganos están llenos de grasas y aceites que los tiburones utilizan para las migraciones de larga distancia. La razón detrás de esta depredación selectiva aún no está clara, aunque puede estar relacionada con la adaptación de las orcas a la disminución del número de sus presas habituales o simplemente con el descubrimiento de una fuente de alimento altamente nutritiva.

Implicaciones a largo plazo e investigaciones futuras

El comportamiento de evitación documentado de los tiburones blancos en respuesta a las orcas refleja respuestas similares observadas en otras relaciones depredador-presa, como los leones y los perros salvajes en el Serengeti africano. Los científicos están rastreando los movimientos de los tiburones marcados para comprender mejor el impacto a largo plazo de esta nueva dinámica de depredación.

Las implicaciones son significativas: la disminución de las poblaciones de tiburones blancos en todo el mundo, junto con la presión adicional de estos hábiles cazadores de orcas, plantean serias preocupaciones sobre el futuro de la especie. Un mayor seguimiento, incluidas iniciativas de ciencia ciudadana y estudios de seguimiento continuo, es crucial para comprender el alcance total de este cambio ecológico.

El surgimiento de las orcas como depredador dominante contra los tiburones blancos representa un cambio dramático en la red alimentaria marina. Las consecuencias a largo plazo para el ecosistema siguen siendo inciertas, pero los datos muestran claramente que el reinado del gran tiburón blanco está siendo desafiado, al menos en ciertas regiones, por un adversario más formidable.