Según múltiples fuentes, un acuerdo histórico para reducir significativamente la contaminación de los buques de carga parece haber sido frustrado por una campaña concertada de presión diplomática por parte de Estados Unidos. Más de 100 países estaban a punto de aprobar el acuerdo, diseñado para frenar las emisiones de la industria naviera mundial, cuando la administración Trump intervino, utilizando tácticas descritas por diplomáticos extranjeros como “extraordinarias” y “desagradables”.
El acuerdo propuesto y su importancia
El acuerdo propuesto tenía como objetivo reducir las emisiones de contaminantes nocivos de los buques de carga, una fuente importante de contaminación del aire en todo el mundo. La industria naviera mundial es responsable de una parte considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que contribuye al cambio climático y afecta la calidad del aire, particularmente en las comunidades costeras. Reducir estas emisiones habría representado un paso sustancial hacia los objetivos ambientales globales, especialmente considerando el crecimiento proyectado de la industria. El acuerdo, negociado bajo la Organización Marítima Internacional (OMI), habría establecido una tarifa para los barcos en función de su intensidad de carbono.
Tácticas estadounidenses y reacción diplomática
Según nueve diplomáticos de Estados Unidos, Europa y países en desarrollo involucrados en las negociaciones, la administración Trump empleó una serie de tácticas de presión para descarrilar el acuerdo. Estos incluyeron:
- Amenazas directas: Los diplomáticos informaron que les dijeron que sus países enfrentarían consecuencias, que iban desde restricciones a los marineros que desembarcaban en puertos estadounidenses hasta ser incluidos en la lista negra para ingresar a los Estados Unidos, si apoyaban el plan.
- Sanciones financieras: El secretario de Estado, Marco Rubio, se comunicó personalmente con funcionarios de varias naciones y amenazó con sanciones financieras y otras formas de castigo por continuar apoyando el acuerdo.
- Aranceles y sanciones: La posibilidad de imponer aranceles y sanciones también se habría utilizado como palanca.
- Revocaciones de visas: Los diplomáticos también sugieren que se amenazó con visas diplomáticas para presionar a las naciones a votar en contra de la medida.
Estas tácticas, según los diplomáticos, eran inusualmente agresivas y estaban dirigidas a países que a menudo dependían económicamente de Estados Unidos o naciones más pequeñas con influencia política limitada. Según se informa, algunas conversaciones tuvieron lugar en embajadas de Estados Unidos, incluida la embajada de Estados Unidos en Londres.
Respuesta oficial de Estados Unidos y papel de Arabia Saudita
La Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Departamento de Energía han negado con vehemencia haber realizado amenazas personales o intimidado a diplomáticos. Reconocieron su papel en el descarrilamiento del acuerdo, citando preocupaciones de que la tarifa de envío dañaría la economía estadounidense. Un alto funcionario del Departamento de Estado también señaló la cooperación con Arabia Saudita, señalando que la participación de Arabia Saudita ayudó a influir en otros países que dudaban sobre el acuerdo para que votaran en contra. Esto pone de relieve un patrón de asociación de Estados Unidos con naciones que también tienen intereses creados en mantener el status quo en las regulaciones globales del transporte marítimo.
Por qué esto es importante
El fracaso de este acuerdo representa un revés para los esfuerzos globales para combatir el cambio climático y mejorar la calidad del aire. Se prevé que las emisiones de la industria naviera aumenten significativamente en los próximos años, por lo que es crucial implementar medidas para reducir su impacto. Las tácticas empleadas por la administración Trump plantean serias dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con la cooperación internacional en cuestiones ambientales y el uso de la diplomacia coercitiva en negociaciones multilaterales. Si bien las naciones tienen derecho a defender sus intereses, el uso reportado de amenazas e intimidación daña la credibilidad de Estados Unidos en el escenario global y socava los principios de relaciones internacionales transparentes y equitativas.
El uso reportado de amenazas e intimidación daña la credibilidad de Estados Unidos en el escenario global y socava los principios de relaciones internacionales transparentes y equitativas.
La desaparición del acuerdo de transporte marítimo subraya los desafíos de abordar los problemas ambientales globales, especialmente cuando las naciones poderosas priorizan los intereses económicos sobre la acción colectiva. También plantea preocupaciones sobre la posibilidad de que se utilicen tácticas similares en futuras negociaciones sobre el cambio climático y otras cuestiones transnacionales.




























